lunes, 1 de febrero de 2016

ANACARDOS

 
 
 
 
 
Si tuviera que decir
dónde nacisteis,
anacardos,
tendría que traer
mi corazón de vuelta
a un lugar del que nunca
tuvo que salir.
Por eso,
por el dolor que me causan
estas líneas,
no diré dónde nacisteis,
incluso olvidaré vuestro nombre:
dejadme pensar que soy libre,
dejadme pensar que estoy vivo.
 
 



martes, 29 de diciembre de 2015

MUSA POÉTICA


Con el ruido,
con el ruido;
            así,
            con el ruido.

que no de otra forma
he de encontrarte,
que ya no es posible
escucharte sin ruido de fondo
(de fondo, de forma,
desfondo, deforme,
            qué más da:
            con el ruido).

así, con el ruido
desg
rana
ndóse, rompi
éndose, trastabillando:
            asáltame con el ruido.

Con este RUIDO INTERIOR
con mayúsculas.

jueves, 3 de diciembre de 2015

A ti te ocurrre algo...

BOLERO PARA JAIME GIL DE BIEDMA  (José Agustín Goytisolo)

A ti te ocurre algo,
yo entiendo de estas cosas,
hablas a cada rato
de gente ya olvidada,
de calles lejanísimas
 con farolas a gas,
de amaneceres húmedos
de huelgas de tranvías.
 
A ti te ocurre algo,
yo entiendo de estas cosas,
cantas horriblemente,
no dejas de beber
y al poco estás peleando
por cualquier tontería,
yo que tú ya arrancaba
a que me viera el médico
pues si no un día de éstos
en un lugar absurdo
en un parque, en un bar
o entre las frías sábanas
de una cama que odies
te pondrás a pensar,
a pensar, a pensar
y eso no es bueno nunca…
…porque sin darte cuenta
te irás sintiendo solo
igual que un perro viejo
sin dueño y sin cadena,
te pondrás a pensar,
a pensar, a pensar
y eso no es bueno nunca.
 
A ti te ocurre algo,
yo entiendo de estas cosas.
 
 

martes, 1 de diciembre de 2015

Ausencia. Nada.


troquelar tu recuerdo en mi alma
con este incesante corte
de parir rocas constantemente

y es en el silencio
cuando me quedo en blanco
¿he olvidado algo?
¿qué es lo que no recuerdo?

en el desayuno tener la certeza
la honda desazón
de la amnesia onírica
algo no va bien pero qué es
mi cuerpo no es mi cuerpo
no me reconozco no me siento no me hallo
y luego
en clase
en el infinito espacio en blanco entre las palabras
abismarme en el vacío
contemplar la oscuridad
difuminarme disolverme en la nada

vómitos mareos taquicardias fiebre

y es entonces
cuando el mazo de lo real me aplasta:
no existes más en este mundo

no estás aquí.
ni en ninguna otra parte.
te has ido para siempre. y aún no me doy cuenta.





domingo, 29 de noviembre de 2015

sábado, 21 de noviembre de 2015

A LA CAZA DE LA MUJER, de James Ellroy




Antecedentes.
Descubrí una biblioteca de intercambio de libros. Sí. Insólito en esta metrópoli cada vez más parecida a Gotham (a sus suburbios, más bien). Y decidí lanzarme a la aventura con dos libros de Angela Carter bajo el brazo, para cambiarlos (¿"truequearlos"?). Como si de la Biblioteca de los Libros Perdidos se tratase, dejé con el amable bibliotecario los dos angelicales libros y me dispuse a entrar en la jungla.
Y ellos me eligieron. Como suele pasar.
 
Hechos.
De James Ellroy había leído la trilogía de Lloyd Hopkins (Sangre en la luna,1984; A causa de la noche,1984; La colina de los suicidas, 1985) con tan buen sabor de boca que me lancé a leer el Cuarteto de los Angeles (La Dalia Negra, 1987,imprescindible) y la Trilogía de los Bajos Fondos de EEUU.
¿Todo esto para qué? Pues para decir que he leído bastante de James Ellroy, así como 7 novelas, por lo menos.
Pero ésta no. No cuela.
 
Consecuencias.
En un tono semiconfesional, James Ellroy nos cuenta sus aventuras en pos de encontrar la mujer de su vida, mezcla de su madre, de la Dalia Negra y de otras mitificaciones hechas por el narrador.
Me dio la impresión de que el novelista tenía a su izquierda, mientras escribía, un listado de nombres de mujeres, y su empeño era en ir rellenando varias líneas entre un nombre y otro. A veces 5 líneas, a veces 20 líneas, a veces un capítulo.
La rutina es la siguiente (por ejemplo): "conocía a Laura en el tren; vestía abrigo claro y zapatos de tacón de aguja; su sonrisa era perfecta; bajé del tren; miró por la ventanilla y sonrió; yo también". Y tres líneas después: "cuando me presentaron a Carmela, sus orejas me llamaron la atención".... Y así durante las 150 páginas que llevo leídas (por suerte es novela corta, 226 páginas).
 
No la terminaré. Esta vez no, señor Ellroy. Si anda corto de dinero, escriba una novela de serie negra para ir tirando. Sin más pretensiones. Como las de antes. O con las pretensiones de ser "la novela americana", como las otras. Pero ésta no. No cuela.